Generar contraseñas que no salen de esta página

Contraseñas aleatorias fuertes creadas gratis por tu navegador desde la fuente criptográfica del sistema. No se transmite ni se guarda nada.

Opciones
chars

La longitud es el factor más importante con diferencia. Veinte es cómodo; usa más donde nunca la teclees a mano.

Una lista corta entre la que elegir, ya que la primera sugerencia rara vez es la que gusta.

De la a a la z.

De la A a la Z.

Del 0 al 9.

Signos de puntuación. Desactívalo para los sitios que todavía los rechazan.

Deja fuera l, I, 1, O y 0, que son los que la gente teclea mal al copiarlos a ojo.

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    Cómo funciona

    Cada carácter se extrae con crypto.getRandomValues, la propia fuente criptográfica del sistema operativo, byte a byte. Un byte que caiga en la cola irregular por encima del mayor múltiplo entero del tamaño del alfabeto se descarta y se vuelve a extraer, porque tomar el resto sin ese paso hace que los primeros caracteres del alfabeto sean muy ligeramente más probables. La fuerza que se muestra es la entropía del propio sorteo, el logaritmo en base dos del tamaño del alfabeto elevado a la longitud, y no una conjetura sobre la cadena resultante.

    Qué tener en cuenta

    La longitud gana a la complejidad, y por mucho

    Añadir un carácter a una contraseña multiplica los intentos necesarios por el tamaño del alfabeto. Añadir un requisito de símbolos a una contraseña corta apenas lo mueve. Una contraseña de veinte caracteres solo en minúsculas es mucho más difícil de romper que una de diez usando todos los símbolos del teclado, y por eso el control de longitud está aquí el primero.

    Una contraseña generada no sirve de nada sin dónde guardarla

    Nadie recuerda veinte caracteres aleatorios, así que va a un gestor de contraseñas, al navegador o a un papel en un cajón, y las tres cosas están bien. Lo que no está bien es generar algo fuerte y reutilizarlo en cinco sitios, que es exactamente el riesgo que se quería eliminar.

    La cifra de fuerza describe el sorteo, no la cadena

    El número que se muestra es cuánta imprevisibilidad ha entrado: el tamaño del alfabeto elevado a la longitud. No es un juicio sobre los caracteres que han salido. Un generador que puntuara su propia salida daría respuestas distintas para dos contraseñas sacadas igual, lo que no mide nada útil.

    Los caracteres parecidos se omiten por defecto, y eso es una contrapartida real

    Dejar fuera l, I, 1, O y 0 reduce ligeramente el alfabeto, lo que cuesta alrededor de una décima de bit por carácter. Merece la pena siempre que la contraseña vaya a leerse de una pantalla o de un papel y a teclearse a mano. Desactívalo cuando la contraseña solo viaje por copiar y pegar.

    Límites

    Los archivos de hasta unos 1 MB funcionan sin problemas. A partir de ahí el techo es la memoria de tu dispositivo, no una regla que impongamos nosotros: el trabajo ocurre en tu propia máquina. Probado en Chrome 140, Firefox 143, Safari 18.

    Por qué esto no puede filtrarse

    Una contraseña generada en el servidor de otro es, literalmente, una contraseña que otro ha visto. Aunque nadie la guarde a propósito, ha estado en la memoria de una máquina ajena y probablemente en algún registro por el camino.

    Aquí no hay ningún servidor implicado. Los caracteres los produce crypto.getRandomValues, que es la fuente aleatoria del sistema operativo, dentro de tu propia pestaña. Puedes comprobarlo abriendo la pestaña Red de las herramientas de desarrollo: no hay ninguna petición.

    El detalle del sesgo

    Merece una explicación porque es el error más frecuente en los generadores caseros.

    La forma obvia de convertir un byte aleatorio en un índice del alfabeto es tomar el resto de la división. El problema es que 256 rara vez es múltiplo exacto del tamaño del alfabeto, así que los primeros caracteres salen algo más a menudo que los últimos.

    Aquí los bytes que caen en esa cola irregular se descartan y se vuelve a sortear. El resultado es una distribución uniforme de verdad.

    Longitud frente a símbolos

    Si te quedas con una idea de esta página, que sea esta: alargar la contraseña es lo único que escala.

    Cada carácter que añades multiplica el trabajo de un atacante por el tamaño del alfabeto. Cambiar una letra por un símbolo en una contraseña corta apenas cambia nada, porque los diccionarios de ataque conocen esas sustituciones desde hace décadas.

    Veinte caracteres solo en minúsculas resisten mucho más que diez con todos los signos del teclado.

    Qué hacer con ellas después

    Guárdalas en un gestor de contraseñas. Nadie memoriza veinte caracteres aleatorios, y una contraseña fuerte reutilizada en cinco sitios vuelve a ser exactamente el problema que intentabas resolver.

    Tus archivos nunca salen de tu navegador. Última actualización: 2026-08-02.